Los niños, como nosotros, tienen la necesidad de expresarse más allá de lo verbal, de desligarse del día a día para lograr una liberación sensitiva y una conexión con ellos mismos, por lo tanto este taller está dirigido a todos los niños, sin distinción.
Creamos un ambiente propicio para que los niños se conecten con las sensaciones, a través de música, sonidos, olores, e incluso sabores.
Comenzamos por un momento de relajación para los niños, en el que leemos poesía o extractos de algún cuento que incite a la libertad; a la desconexión del intelecto y de los prejuicios, de las imágenes predeterminadas adquiridas tempranamente; estos textos van produciendo efectos diferentes en cada niño, en algunos son imágenes, en otros sensaciones o sentimientos más profundos. Este es el punto de partida para enfrentar cada sesión de trabajo.
Luego cada niño elige su material, pudiendo continuar con un trabajo anterior, o empezar uno nuevo. Puede pintar, modelar en greda o arcilla, pegar objetos, juguetes, papeles, telas, arena, hacer trabajos escultórico-pictóricos, instalaciones, etc.
Se incentiva las formas de trabajo no convencionales; como pintar con los dedos, manos, objetos u otras partes del cuerpo; volver a meter las manos enteras en la pintura o en la greda, como en su primera infancia, cuando lo hacían en forma natural.
Se incentiva el uso de materiales “rescatados”. Además de los materiales de desecho como cartón, papel de diario, etc., utilizamos objetos especiales que muchas veces están botados en un rincón o cajón, y que pueden tener cierto valor estético o expresivo; cosas que no vemos como desecho necesariamente, pero sí son “cachureos” (juguetes, anteojos viejos, hojas sueltas de libros, llaves, cuentas, lápices, una silla, etc.); así le damos un valor nuevo a estos objetos, y a partir de ellos creamos una obra. Esto también amplía la visión de los niños con respecto al Arte; en el fondo, si queremos expresarnos, podremos hacerlo con cualquier cosa.